La cultura en Chiapas en los tiempos del saqueo

Calixto MontesCalixto Montes

Hablemos de cultura… Chiapas a pesar de ser un estado rico en tradiciones ha perdido su identidad al adoptar modas que solo sirven para ver el gran hoyo en el que vivimos.

      Aunque no soy antropólogo, ni he pensado en dedicarme a ello, adjudico el término cultura a las artes, educación y creación manual que se genera, en este caso, en Chiapas; y al parecer, la cultura chiapaneca se “está cayendo a pedazos”. Es lamentable que a causa de la urbanización y los cambios generacionales, solo algunas ciudades de Chiapas conserven sus tradiciones.

      El inconveniente que padecen diversos colectivos juveniles de fotógrafos, pintores, oradores, bandas musicales y diversos artistas, es que deben organizarse y difundir su propio trabajo, debido a que el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas (Coneculta) no les brinda un espacio para que muestren su arte, y cuando lo hacen se “llenan la boca” diciendo que ellos lo crearon. Conozco el problema porque, como baterista de una banda de rock, formo parte del movimiento que auto impulsa su trabajo.

      Con el tiempo descubrí que a través de Jóvenes en Movimiento Chiapas resulta más sencillo difundir y crear espacios, gracias a que nos brindan facilidades para promover nuestra labor.

      En fechas conmemorativas, muchos pueblos del estado dan la oportunidad a músicos, fotógrafos y artistas, para que expongan su talento. Lo cual se agradece, porque lejos de los apoyos gubernamentales, son los organizadores de las fiestas grandes o “fiestonas” quienes les reiteran la invitación a los habitantes para que conozcan las propuestas artísticas.

      Por ejemplo, en diversos municipios ubicados en los altos de Chiapas, las comunidades indígenas, a pesar de ser “pueblos chicos”, siempre se enriquecen con sus propios grupos de rock, como son: Sak Tzebul, Vayijel y Yibel Jmetik Banamil. El apoyo en su tierra es evidente porque la proyección es magnífica. Sin embargo, es triste cuando una de esas bandas es invitada a tocar a Tuxtla Gutiérrez, la “gran ciudad” y los músicos enfrentan el llamado “malinchismo achiapanecado”, porque a los foros no asisten más de 15 personas.

      La situación se repite en varias ciudades del estado como Tapachula y Comitán de Domínguez, donde los escasos foros otorgados por el gobierno son casi de vicio, debido al “malinchismo” de una sociedad ultrajada por la televisión y orillada a ignorar a los suyos, y no tan suyos, que no apuesta por lo hecho en casa.

      Para revertir esta situación, los músicos chiapanecos impulsamos una votación para elegir 20 canciones, cada una de un proyecto distinto, y realizar el compilado Chiapas Presenta a…, producción que se puede descargar gratuitamente en Internet.

      Sin duda mi estado es maravilloso, se caracteriza por su gente carismática, linda, guapa, efusiva y, sobre todo, divertida. No obstante, la cultura en Chiapas está “manoseada”, no se difunde y mucho menos se fomenta, lo cual impide que el público escuche, admire y apoye el talento chiapaneco que está en las calles.

      Esta es la triste realidad… Pero, sin duda, no nos rendiremos hasta lograr la creación y expansión de espacios para difundir el trabajo de los artistas. Con Jóvenes en Movimiento Chiapas, confío en que cambiaremos esta dolorosa realidad.

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