Empoderamiento juvenil

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Sergio Gil
Coordinador Nacional de Jóvenes en Movimiento

 Las juventudes siempre han luchado por obtener espacios de participación y expresión donde sean reconocidas sus capacidades para ser más autónomos y autosuficientes, y poder impulsar cambios positivos para los problemas que enfrentan día a día.

     Hoy se habla de empoderamiento juvenil y estamos convencidos de que no es una moda, como muchos grupos de la sociedad lo han querido interpretar. El empoderamiento, en términos simples, se refiere al “proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social”, según lo dice Ruth J. Parsons en Empowerment: Purpose and Practic Principle in Social Work, Social work with groups.

     Por lo tanto, las juventudes mexicanas nos encontramos en el proceso del fortalecimiento de nuestras capacidades, de acrecentar nuestro protagonismo y, sobre todo, de ser parte de la toma de decisiones en nuestra sociedad. Esto implica mejorar el acceso al campo laboral, a las estructuras políticas y a una educación de calidad, con el fin de poder participar en las mismas condiciones                      que cualquier adulto en la toma de decisiones económicas y políticas del país.

     Estamos ante la posibilidad de un gran cambio nacional, pues el bono demográfico de jóvenes en la actualidad parece no volver a repetirse. Sin embargo, la mayoría de la sociedad parece no hacer nada. La educación que nos es ofertada en este momento nos encamina a todo, menos a ser emprendedores, líderes y seres capaces de tomar decisiones en momentos cruciales.

     La labor del gobierno federal y de varios gobiernos estatales parece estar enfocada en tratarnos como grupo vulnerable. La gran solución a nuestros problemas está basada en ofrecernos paliativos temporales esperando, una vez más, nuestro conformismo y nuestra pasividad.

     La realidad demanda una aproximación plural y diversa para no ceñir las distintas identidades juveniles, reduciéndolas a una presunta normalidad o a una esencia juvenil. Una perspectiva uniforme sobre las juventudes restringe las posibilidades de visualización de problemas específicos de los diferentes segmentos de ellas, así como las posibilidades de participación de quienes tienen voluntad de incidir en la construcción de la sociedad desde iniciativas no tradicionales.

     Del mismo modo, limita las posibilidades de desarrollar políticas que diversifiquen las formas de apoyo para que la juventud pueda defender sus derechos, poner en juego sus capacidades e intervenir como actor en los procesos de desarrollo y en los procesos políticos.

     Una perspectiva abierta a la diversidad implica que, al mismo tiempo que se favorece la afirmación de las diversas identidades, se habilita y promueve el diálogo plural sin exclusiones, en el que las diferencias enriquecen la posibilidad de una construcción superior de sentido con acuerdos desde la asunción y el procesamiento de los conflictos, como lo estipulan las Bases hacia el Plan Nacional de Juventudes, de 2009.

     Alguna vez, Salvador Allende dijo en un discurso en la Universidad de Guadalajara que “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Y recupero este pensamiento para dejar en claro que en esta frase se resume gran parte del sentir de Jóvenes en Movimiento. Es decir, que aquí se encuentra no sólo el deseo de transformar a nuestra sociedad, sino el espíritu que alienta ese deseo.

     Por ello, felicito acciones como la emprendida por Movimiento Ciudadano, que reitera su compromiso con las juventudes en el país a fin de hacerlas partícipes de la vida política y de darles espacio para que aporten con su talento y voluntad nuevas ideas para el desarrollo de las comunidades a donde pertenecen.

     Ejemplo de estas acciones positivas es la integración de la Comisión Ejecutiva en el estado de Colima, la cual estará conformada por Hugo Alexanders Gómez Orozco, Alejandra Viera Maldonado, Ulises Ramírez Bejarano, Alondra Isabel López Alonso y Enrique Altamirano Gallardo, todos ellos actores jóvenes comprometidos con su causa. Se trata de la dirigencia estatal más joven de la historia de México, pues ninguno de sus miembros rebasa los 25 años de edad.

     Los jóvenes aquí mencionados han decidido generar un movimiento que no se agote a corto plazo y que trascienda más allá del momento; de lo que se trata es de luchar permanentemente por un México con derechos, libertades y justicia para todos.
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     Esta acción es un gran avance para alcanzar el reconocimiento que necesitamos, pues estamos convencidos de que las y los jóvenes debemos ser considerados como sujetos de derechos y agentes de desarrollo en la vida nacional.

     Las juventudes demuestran que han adquirido un compromiso claro: ser verdaderos agentes de cambio de las formas de hacer política, decirle no a la pasividad, a la indiferencia y a la resignación, ya que hoy no sólo nos pertenece la calle, sino también estamos ante la posibilidad de luchar para que nos pertenezcan los espacios donde se toman las decisiones que directa o indirectamente nos afectan o benefician, para poder participar de lleno en todos los aspectos de la política, para imponer nuestras ideas, para recuperar y para tomar esos espacios públicos que muchas veces nos han quitado o negado.

     Y créanme que no diría todo esto si no tuviese la certeza de que Movimiento Ciudadano es el espacio ideal para lograr la plena participación de los jóvenes en la política, y sobre todo, para que a través de esa participación podamos contribuir al sueño de hacer de este un mejor país. Tampoco lo diría sin la confianza en nosotros como jóvenes, sin la seguridad de que tenemos las capacidades para desempeñar un trabajo tan bueno o incluso mejor que aquellos que hoy lo desempeñan, ya que si bien nos veríamos superados en experiencia, no sería así en voluntad, coraje y determinación.

     Tenemos clara nuestra responsabilidad histórica de lograr un México para todos, el momento es ahora. Por México en Movimiento.