DISTRITO FEDERAL
Azoteas verdes: qué son y cómo hacerlas

Una alternativa para colorear la ciudad de verde

Isaac Torres Quiroz
La vorágine de la construcción como negocio y la constante demanda de edificaciones, calles, estaciones de transporte, etcétera, representan un atentado contra el entorno natural.

Y aunque podría pensarse que no hay alternativas para evitar ese deterioro, tanto constructores y arquitectos como la gente común podemos poner nuestro grano de arena y ayudar al medio ambiente y a la ciudad.

Una forma de subsanar este problema es convertir nuestras azoteas en espacios verdes, mismos que no solo ayudarán al medio ambiente sino a nuestros propios espacios.

Algunas ventajas que podemos obtener de esta opción son: la producción de oxígeno, la captación de dióxido de carbono, el aislamiento acústico y su entorno cercano, la regulación del clima interno, el aprovechamiento del agua pluvial, la absorción de calor y, en consecuencia, la eliminación del sobrecalentamiento.

Además, si así lo elegimos, en estos espacios verdes de azotea podemos cultivar algunos alimentos para apoyar nuestra economía o simplemente podemos realizar esa actividad como una terapia relajante.

Para convertir nuestra azotea en un espacio verde primero es necesario conocerla bien, visitarla a diferentes horas del día y señalar con un gis en el piso y en un papel todas las observaciones que puedan servirnos: por dónde sale el sol, dónde pega y dónde no pega, hacia dónde sopla el viento, si existen encharcamientos, etcétera.

El segundo paso —uno de los más importantes— es impermeabilizar la losa de la azotea.

Es necesario contar con una impermeabilización de calidad para garantizar que nuestro proyecto tenga éxito. Si es posible, contrata un especialista, a quien deberás explicarle el uso que darás a tu azotea.

Lo ideal es colocar pasto para cubrir la losa y así lograr mejores efectos térmicos y acústicos y poder captar más agua pluvial. Consulta con especialistas para no cometer ningún error.

Si tu presupuesto no permite la colocación de pasto, entonces deberás llenar tu azotea con macetas y pintar el piso con un color verde que pueda tener el mismo efecto del pasto con los rayos del sol.   Coloca macetas grandes, medianas o chicas. No importa el tamaño sino el efecto que dará la vegetación.

Las flores y las plantas que debes usar dependerán de tu azotea. Recuerda que ya la conoces y sabes en qué parte pega el sol o si tiene algunas zonas de sombra. Ten en cuenta esas características para elegir tus plantas y pregunta en el vivero cuáles son las más adecuadas para tu caso.

Considera que una azotea es diferente a un jardín, pues no tiene muros que puedan proteger las plantas y éstas estarán más expuestas al sol y al viento.

También puedes buscar árboles que se dan en macetas, como ficus, laurel, cítricos y algunos frutales. Al sembrarlos, no pegues las raíces hasta el fondo de la maceta ni juntes unas con otras, para que tus árboles puedan crecer.

En cambio, entre árbol y árbol, coloca pequeñas macetas con plantas o flores pequeñas. Para éstas, primero afloja la tierra y coloca hojas secas encima para que conserven la humedad. Las macetas que coloques entre los árboles deben ser de sol y sombra.

Asimismo, ubica una zona para convertirla en tu huerta familiar. Siembra vegetales, hierbas de olor, hierbas medicinales y todo lo que se te ocurra.

Pregunta en el vivero qué puedes sembrar según las características de tu azotea, cuál debe ser el tamaño de tus macetas, cuánta agua debes ponerles, etcétera.

Por último, para darle un toque más interesante, puedes crear pequeños estanques. Actualmente venden fuentes que pueden ser colocadas de manera sencilla en exteriores.

En este caso deberás contar con un contacto eléctrico cercano para conectarlas, pero cuida que el enchufe sea adecuado para exteriores con el objetivo de evitar accidentes.