POR UNA CULTURA DE IGUALDAD Y RESPETO A LA DIVERSIDAD

Entre la figura omnipresente del presidente de la república y a la vez dirigente de MORENA, y la débil presencia de partidos de oposición tradicionales, a todas luces está la opción clara de la genuina socialdemocracia que encarna Movimiento Ciudadano, que ha ganado popularidad y simpatía

Luis Gutierrez

Luis Gutierrez

En el periodismo político, cuyos contenidos procuran con denuedo la verdad para confirmar hechos y/o desmentir presunciones, la falta de información suele ser aporreada regularmente por vicios y costumbres, por chismes y diretes o por los males que los acompañan, comunes y deleznables: el engaño y hasta mentiras que no resisten el menor análisis.

La igualdad y el respeto a la diversidad están, por decir lo menos, ausentes.Los periodos o preludios electorales son atrapados por esta circunstancia, con tres graves variantes recurrentes: inventar, engañar o, de plano, mentir con resultados disparatados que se antojan cómicos, ridículos y aun perversos.

El campo de acción es vastísimo.

Algunos medios de información suelen ser los más proclives a esta manía. En columnas y hasta en páginas editoriales les da por adivinar o suponer plazos, filiaciones y hasta candidaturas. El periodismo brilla por su ausencia y, en numerosos casos, la imaginación desbocada sienta sus reales.

En mi particular opinión del escenario y del apremio implícito descritos derivó, en días pasados, un oportuno, preciso y respetuoso mensaje enviado a los medios de difusión por el Coordinador Nacional de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, con un dato inequívoco: para las elecciones que se efectuarán en julio de 2024, en el mes de septiembre próximo, dentro del plazo legal previsto, Movimiento Ciudadano registrará candidato a la Presidencia de la República. Es pertinente señalar aquí que Movimiento Ciudadano asumió hace tiempo el compromiso estatutario de que el 50 por ciento de sus candidaturas provengan precisamente de las filas ciudadanas, más allá de los compromisos legalmente asumidos por el partido.

Pero en la lid electoral no todo el campo es parejo.

MORENA y AMLO

El actual pimentero político se ilustra con un elemento adicional importante: la participación y reiterada presencia nada menos que del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que es a la vez fundador, líder y conductor omnipresente de su propio partido político: el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).

Esto es, forma parte del grupo de contendientes por la Presidencia de la República, elección que habrá de dirimirse en julio de 2024.

En los plazos acordados y convocados por la propia dirigencia de MORENA, fueron cuatro los primeros aspirantes registrados: Marcelo Ebrard (ex canciller de México), Claudia Sheinbaum (jefa de Gobierno de la capital del país), Adán Augusto López (secretario de Gobernación) y Ricardo Monreal (senador y coordinador de MORENA en el Congreso). Con ellos se registraron dos candidatos más, aliados del Partido del Trabajo y del Partido Verde Ecologista de México.

Conviene advertir que, por conducto de su dirigente nacional, desde su origen MORENA se declaró militante de izquierda, enemigo de la corrupción y tajante adversario de lo que López Obrador llama neoliberalismo, que fue la presunta ideología sembrada desde el poder por el PRI y sus aliados. Excepto esta oposición y una declarada lucha contra la pobreza, MORENA no se identifica con otra ideología económica o política que vaya más allá de su recalcitrante antineoliberalismo.

Desde luego, el punto central de interés en el panorama electoral al que nos referimos (como ocurre cada seis años en México tratándose de comicios federales) son las candidaturas que presenten algunos partidos a la jefatura del Poder Ejecutivo, esto es, a la Presidencia de la República. Ello en virtud de que son legalmente permisibles las coaliciones o alianzas entre los partidos políticos participantes, sin menoscabo de su ideología.

Pero a la luz de lo ocurrido, por lo menos en los cinco años que López Obrador lleva ocupando (literalmente) el Palacio Nacional, ha resultado atractiva para analistas, comentaristas y hasta cartonistas, la inusual conducta protagónica del presidente de la república y líder nacional de MORENA.

Dicho sin reservas, da la impresión de que es un obseso, fiel salvaguarda de su poder. Es digna de resaltar la puntada popular (que algunos le atribuyen) de reconocer el mote de “corcholatas” con el que ya se identifica a los precandidatos de MORENA: es decir, la tapa de hoja de lata de embotellados diversos, como refrescos o cervezas, que alude al “tapado” o a la “tapada” para referirse a las sorpresas electorales de los partidos políticos. Ese calificativo ya lo emplean hasta sedicentes columnistas.

Ciudadanía en Movimiento

Por lo expuesto en estas líneas, así haya sido con brevedad, resulta muy satisfactorio advertir que, en el proceso electoral en cuestión, Movimiento Ciudadano tenga sus objetivos claramente delineados para el futuro venidero, a fin de que los mexicanos, y en general todos los ciudadanos, puedan ejercer plenamente sus derechos, sin barreras.

Entre la figura omnipresente del presidente de la república y a la vez dirigente de MORENA, y la débil presencia de partidos de oposición tradicionales, a todas luces está la opción clara de la genuina socialdemocracia que encarna Movimiento Ciudadano, que ha ganado popularidad y simpatía.

El pasado lunes 3 de julio, Movimiento Ciudadano celebró su Onceavo Seminario para la Construcción de la Agenda Ciudadana 2024, bajo la premisa de que es imperiosa la necesidad de que México construya una nueva cultura de la igualdad y de respeto a la diversidad.

El tema de análisis global del seminario, con entusiastas y concurridas sesiones en diferentes partes del país, radica en la construcción de políticas públicas para la igualdad de derechos, y que esta definición debe ser transversal y válida para todos los sectores de la sociedad: educación, salud, justicia, cuestiones laborales, temas sociales, migración, movilidad, vivienda, deportes, recreación, discapacidad; comunidades rurales, indígenas, afromexicanas y afro descendientes; sin menoscabo de temas centrales como los derechos humanos y los derechos de género.

Se trata, en suma, de prioridades identificadas plenamente para alcanzar la igualdad sustancial y salarial, entre muchas otras metas, así como para lograr la erradicación de la violencia definitiva hacia las mujeres: poner nuestro tradicional y atávico machismo en el cajón de los objetos inservibles.

Estos postulados de Movimiento Ciudadano deben ser llevados a los espacios de decisión para transformar el futuro del país y poder alcanzar la igualdad real y efectiva que elimine toda discriminación derivada de género, raza, origen étnico, orientación sexual o discapacidad.

Abandonemos el “sistema patriarcal” que impide a todos los mexicanos acceder a los mismos derechos.