Editorial
LOS EMBATES DEL MIEDO

Bastó que el Frente Ciudadano por México, impulsado por los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano, anunciara públicamente el propósito de cambiar en 2018 el obsoleto régimen de gobierno que impera en México desde hace casi 90 años, para que brotaran en diversos rincones del poder amenazado los acostumbrados golpes facciosos y las descalificaciones sin argumentos para debatir.

Pretenden, como siempre, converir la liza política en un lodazal; tratan, como siempre, de destruir antes que confrontar con talento las ideas del adversario.

Son los embates del miedo, y era previsible que así ocurriera. Con ese método el sistema ha defendido su poder desde que, en 1929, Plutarco Elías creó al PRI.

Método alimentado con sangre y crímenes en no pocos casos. El asesinato del presidente electo de México, Gral. Álvaro Obregón, el martes 17 de julio de 1928, en el restaurante La Bombilla, de San Ángel, fue una lección de miedo para la sociedad mexicana. Miedo bajo cuyo cobijo nació el sistema mutante: Partido Nacional Revolucionario, Partido de la Revolución Mexicana y Partido Revolucionario Institucional.

Como bien lo apunta nuestra compañera Tannia Rosas en esta misma edición, el rostro represor del miedo afloró en Tlatelolco, en 1968, a cuya sombra fue electo Luis Echeverría en 1970; en el Jueves de Corpus, el 10 de junio de 1971; en Aguas Blancas, el 28 de junio de 1995; en Acteal, el 22 de diciembre de 1997; en Atenco, en mayo de 2006; con los 49 niños que murieron quemados el 5 de junio de 2009 en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora; en las ejecuciones en Tlatlaya, el 30 de junio de 2014; en la increíble e indignante desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa, el 26 de septiembre de 2014; en la represión criminal en Nochixtlán, el 19 de junio de 2016, y muchos más: periodistas asesinados, feminicidios…

Sin olvidar el ascenso del priista Ernesto Zedillo al poder, ensombrecido por los asesinatos del candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo de 1994 y de José Francisco Ruiz Massieu, el 28 de septiembre de ese mismo año.

Se gobierna y se hace política con el ejemplo. Los crímenes reseñados aquí, la rapiña de los gobernadores, la inseguridad galopante, el desempleo, ¿son los ejemplos que ofrece el PRI para seguir mintiendo, para volver a engañar a la gente en el 2018? ¿Esta es la autoridad ética y moral con la que el PRI descalifica al Frente Ciudadano por México?

El maximato sigue vivo. Hay que acabar con él. Sin miedo.