Consorcio Chiclero, economía social en armonía con la selva

Consorcio Chiclero, economía social en armonía con la selva
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Andrés Treviño

Entrevista con Manuel Aldrete.

¿Qué es Chicza y cómo surge?

Chicza es una marca, no una empresa. Es la marca de una goma de mascar orgánica hecha con chicle natural, o sea, con el verdadero chicle, haciendo la puntualización de que la palabra “chicle” se usa de forma indiscriminada para cualquier goma de mascar, porque su origen, desde el punto de vista comercial, fue con chicle natural.

¿Cómo surge Chicza? Bueno, es un proceso muy largo. En el año de 1993, con las políticas del gobierno salinista las empresas paraestatales se desconcentraron. Así como CONASUPO era una distribuidora de productos a nivel nacional, había una empresa exportadora de nombre IMPEXNAL (Impulsora y Exportadora Nacional) que consolidaba productos del campo y los exportaba.tablas-chicleEl chicle se exportaba a través de IMPEXNAL, cuando se desconcentra esta empresa la actividad queda en manos de una burocracia campesina clásica que quebranta el patrimonio de la cooperativa chiclera y provoca una crisis económica, social y de mercado muy grave.

Nuestra primera tarea fue crear las condiciones para recuperar el carácter cooperativo y social de toda esta región, recuperar los mercados, asociar horizontalmente a las organizaciones de base comunitarias de Quintana Roo y Campeche y recuperar el mercado de las materias primas.

Nos dimos cuenta que México, como siempre, como muchos países del tercer mundo, dependía de los mercados internacionales como vendedor de materias primas. No había manera de vender productos terminados debido a la gran dependencia del exterior.

Nos planteamos que la única manera de fortalecer la economía social era incursionar en los procesos de transformación de valor agregado. La idea fue producir una goma de mascar.

En México, sólo Canel’s, en algún tiempo, usó chicle natural, pero en los sesentas y setentas también cambió la formulación por polímeros.

Para rescatar el chicle necesitábamos buscar nichos de mercado. Como íbamos a ser un producto natural, se nos antojó que fuera orgánico. Ahí concentramos todos nuestros esfuerzos y surgió Chicza.

¿Qué significa Chicza?

Es “chicle del zapote”, en maya es el chik-ya. La palabra chicle viene del náhuatl tzictli.

Entiendo que Chicza es 100% orgánico y biodegradable. ¿Cómo está hecho Chicza y cómo están hechos los chicles comerciales?

Una goma de mascar convencional, denominada chicle porque así le quieren llamar, es un polímero, un producto derivado del petróleo. Está compuesto por diferentes tipos de sustancias, una base de plástico, solventes o alcoholes industriales, azúcares refinadas, esmaltes –que son pinturas como las de uñas–, saborizantes artificiales, fijadores sintéticos de sabor. Es un producto altamente contaminante.

Chicza es una goma de mascar que todos sus ingredientes son vegetales y han pasado por procesos de agricultura orgánica, sana, que no tienen pesticidas ni insecticidas. Vas a encontrar saborizantes naturales, extractos o aceites orgánicos de diferentes plantas, menta, hierbabuena, canela, jarabes naturales, fibras naturales, y en consecuencia es un producto que se va a biodegradar 100%.

¿Cómo es que han logrado conjugar un proyecto productivo con el ecosistema?

Muy sencillo. No necesitas talar el árbol para extraer el producto. Se hace un corte en la corteza por donde escurre el látex del chicozapote. El árbol se recupera en un periodo de cuatro a ocho años, es decir, es un producto renovable. No tienes que atentar contra la selva.

La selva se la debemos a los chicleros, ellos han sido los verdaderos guardianes, la cuidan porque comen de ella; el chicle ha sido el sustento más importante de la actividad rural desde mediados del siglo XX. Además, no hay mejor conocedor de la selva, de su estructura, de sus historias, de su biología, de sus animales, que el chiclero. Existe una relación muy íntima del chiclero con la selva. A pesar de que se enfrenta a ella, le toma mucho cariño. Un chiclero siempre te dice, de manera empoderada: “Yo soy chiclero”, lo dice con una connotación distinta a decir: “Soy agricultor” o “ganadero”. Es aquel que se identifica con la selva, lucha con ella, la cuida y vive de ella.

Tengo entendido que actualmente Chicza tiene más mercado fuera que dentro de México.

Te voy a decir una frase que usó nuestro amigo Eduardo Torreblanca (periodista y sicólogo creador del proyecto “Universo Pyme”), “Chicza se exportó al mundo, pero ya viene a México.” Me han preguntado mil veces “por qué no México”, ya ves que nos rasgamos las vestiduras y nos tiramos de la bandera. Es un asunto de estrategia comercial. El mercado más consciente, mejor informado y más demandante de productos orgánicos y sustentables, son los europeos.

Los mexicanos lamentablemente no sabemos leer etiquetas. Vamos al super y el 60% de los alimentos que compramos no los necesitamos. Decimos que los productos orgánicos son muy caros; pero llevamos la canasta llena de cereales inservibles, de químicos, de fijadores de sabor, colorantes, etc.

Con Chicza nos fuimos a Europa por un mercado consciente que nos iba a asegurar la tasa mínima de punto de equilibrio para armar una estrategia nacional. Si empezábamos en México y teníamos problemas con las ventas y no arrancábamos, pues mal planteado desde el punto de vista comercial.

¿A cuántos países exportan actualmente?

Toda la Unión Europea, completita, también a Rusia, Ucrania y Bielorrusia, a Israel y Arabia Saudita; otro punto de venta es Oceanía. Recién estamos entrando a Estados Unidos y Canadá, y ya estamos haciendo las pruebas comerciales con el producto que se diseñó para México.

Háblenos un poco más del Consorcio Chiclero.

Las viejas estructuras corporativas del campo fueron utilizadas como burocracias campesinas con fines políticos. No es nuestro caso. Muchas veces una empresa social da la idea de poca competitividad, mala calidad, genera desconfianza. Nosotros hemos demostrado que se puede ser tan competitivo como cualquier otra empresa.

¿En qué nos parecemos a una empresa privada? En todo, somos competitivos a nivel internacional. Nos dedicamos desde 1994 a construir una empresa social que tuviera que enfrentarse a las lógicas del mercado y obtener una renta, pero teniendo una redistribución más justa de los ingresos, a diferencia de una empresa privada.

Lo interesante de este modelo es que los profesionales se asociaron con los productores bajo aquel viejo principio de la integración orgánica, de tal manera que si no salimos adelante todos, no salimos. Se trata de una relación horizontal entre productores y profesionistas.

En la vieja formación mexicana se planteaba a los técnicos como los salvadores de los campesinos. Aquí todos estamos involucrados en un modelo de desarrollo. Comúnmente los técnicos llevan la bandera de los buenos. Si hay aciertos, el mérito es del técnico, y si han fracasos, pues ya se chingaron los paisanos. No es lo mismo hablar de ustedes y nosotros, que sólo de nosotros.

En el Consorcio Chiclero, los profesionales que se han asociado son cooperativisados. Por ejemplo, yo soy un miembro de la cooperativa, soy socio y hablo como un cooperativista más.

tablas-chicle¿Cuántas personas viven del Consorcio Chiclero actualmente?

Lo constituyen dos mil personas y, de acuerdo a las condiciones climatológicas, por temporada laboran entre mil y mil 500 productores que trabajan toda la temporada de lluvias.

¿Ha mejorado el nivel de vida de los chicleros con la empresa?

Contribuye a mejorar el nivel y la calidad de vida de los productores. Después de que surge el Consorcio Chiclero como una empresa social cooperativa, nos damos a la tarea de constituir los fondos sociales, que son previsión social, becas para hijos de chicleros, sistemas financieros para desarrollar otro tipo de proyectos, no sólo chicle, sino impulsar otras unidades económicas locales que puedan potenciar la economía.

Te doy un dato. Hace 19 años, cuando este proceso inició un chiclero cobraba alrededor dos dólares por kilo. Ahora un chiclero está recibiendo seis dólares por kilo. Si un chiclero produce alrededor de 40 kilos a la semana y recibe 70 pesos por kilo, tiene un ingreso promedio de dos mil 800 pesos a la semana, multiplicado por cuatro, te da más de 11 mil pesos mensuales. Lo que se busca es un ingreso más justo, más digno, por el trabajo que se realiza.

Podríamos decir que en este modelo nadie se hace rico, pero todos ganan.

Pues nadie atesora, que esa es la diferencia, porque no hay un proceso de acumulación individual sino colectiva. ¿Para qué inviertes? Para generar más empleos, para generar nuevas condiciones de vida.

En los últimos cuatro años hemos rescatado cuatro mil hectáreas que eran terrenos agrícolas ociosos, con la idea de crear nuevas unidades económicas. Queremos producir pimienta silvestre mexicana orgánica, con su formato y su estrategia comercial, montado en la misma plataforma de Chicza. Queremos también constituir una importante reserva de chicozapote adicional y otros productos y subproductos que de esa parcela individual resulten.

Es decir, tenemos las áreas permanentes, que son colectivas y comunes, pero hay una presión sobre el bosque ya que la tierra que se desmonta para agricultura se vuelve muy mala en los siguientes cinco años, porque los suelos de la península son muy delgados.

La nuestra es una actividad compatible con el medio ambiente que te permite recuperar áreas degradadas y convertirlas en entornos forestales; y cuando la gente se da cuenta que sembrar bosque también es negocio, a partir de los individuos se generan esquemas colectivos.

En el neoliberalismo la idea es poner a competir a la gente para desarrollar capacidades. Nada menos cierto que eso, es un sofisma. Cuando integras capacidades colectivas aumentas las capacidades individuales, las fortaleces.

Me dice mucha gente, es que ustedes hicieron una mega organización y controlan todo el chicle, eso es monopolio. No, eso es una estrategia social que consolida la oferta para fortalecer la posición de los productores en el mercado. En cambio, cuando los agarras dispersos no funciona el asunto, los sometes y los haces dependientes.

Entiendo que el éxito de este negocio es lograr un producto 100% terminado y no quedarse como productores de goma nada más.

Así es, si generas valor agregado obtienes mayor capacidad financiera, más recursos que distribuir. Las economías sociales no están peleadas con el intercambio, están dentro de la lógica del mercado, pero a esa lógica hay que cambiarle las reglas del juego.

Una vez me preguntaba un periodista de la agencia EFE, “¿Qué piensa usted del fair trade, el mercado justo europeo?” Le dije que son golpes de pecho, en lugar de ayudar a los pobres para que vendan sus materias primas a mejor precio, hay que transferir tecnología y que los pobres se apropien de los procesos de transformación y de capital.

El representante de una empresa sueca me decía: “Si usted no me vende el producto como maquilado, no lo va a vender en el mundo y mucho menos en Suecia.” Le dije que difería de su apreciación, “Si usted no me compra mi marca, le va a quitar la oportunidad a sus consumidores de que tengan la única goma de mascar orgánica, que tiene valores ambientales, sociales, económicos, y una identidad que no tiene nadie.” Chicza es un producto que tiene identidad, porque chicle en el mundo no hay más que en esta región.

¿Qué tan difícil es aplicar este mismo esquema de producción, socialmente equitativo y armónico con el ambiente, a otros productos?

No es difícil. Lo que tienes que compartir no es un modelo como tal. Los modelos tienen que ser diversos y adaptarse a circunstancias, regiones geográficas, mercados, principios antropológicos de identidad, etc.

Ese no es el quid, los principios del modelo por supuesto que los puedes adoptar, no tiene que ser como una receta; pero el principio fundamental de integración orgánica y mercados regionales, relaciones horizontales entre productores con esquemas verticales de transformación, etc., todo ese principio metodológico y tecnológico, evidentemente lo puedes asumir en cualquier otro proyecto en cualquier otra región.

¿Cómo puede haber compromiso de un técnico hacia un proceso social si su primer problema es tener un ingreso que le permita vivir dignamente? La selva y el bosque, son una gran ventana de oportunidades, y muchos profesionistas pueden vivir decentemente de los recursos naturales, pero tienen que buscar un esquema de asociación con los productores, donde los dos estén involucrados orgánicamente en los mismos compromisos.

¿De alguna manera es un cambio de paradigma económico al modelo neoliberal dominante?

Sí, es un paradigma que rompe otro. En México se ha insistido muchísimos años en crear en las zonas rurales mecanismos de asociación y participación entre particulares y grupos sociales campesinos. Pero llega el empresario queriendo invertir e imponiendo sus condiciones. Su argumento es “voy a generar empleos, pero voy a obtener todas las ventajas porque vengo a ganar”, y entonces subordina la tierra al capital.

Hace un par de años me invitaron a dar una plática en la Procuraduría Agraria a unos empresarios que pretendían invertir en el campo. Me platicaron las virtudes de su modelo y las grandes ventajas. Cuando me toca dar mi opinión les pregunto “¿Pa’qué carajos quieren ustedes la tierra?” Su gran problema era seguridad en la tenencia de la tierra, un convenio que les asegurara hacerse propietarios de facto.

Les dije, “señores el negocio no está en la tierra. Este país se llevó muchos años en conflictos agrarios para el reconocimiento de la propiedad rural a los actores sociales. Si pretenden acaparar la tierra, lo que van a hacer es, desde ahorita, programar el fracaso de sus proyectos. El negocio no está ahí. Transfieran capital a la tierra, transfieran tecnología y asóciense en un esquema integrador donde todos ganen.”

Me explico, el Consorcio Chiclero no es dueño de la tierra ni del chicle, es una cooperativa que como cualquier empresa integradora desarrolla tecnologías, conocimientos, mercados, da servicios comerciales, cobra, vende, diseña, da asistencia técnica, desarrolla nuevos proyectos, etc.; pero los dueños son los chicleros, ellos son responsables hasta que se transforma y se vende el producto.

¿Cuáles son sus expectativas de crecimiento?

Ahora sacamos 70 toneladas anuales y la proyección en los próximos cinco o seis años es llegar a 150 o 200 toneladas de goma de mascar. Hay un plan de negocios que nos tiene que llevar hacia allá abriendo nuevos mercados y creciendo en los que ya estamos.

No es fácil, porque es una marca nueva que tiene que posicionarse y posesionarse del mercado. Nuestra estrategia no es la convencional, no tenemos dinero para hacer la publicidad que hacen las trasnacionales, pero nuestro producto no es el mismo ni va a los mismos mercados, eso implica una estrategia distinta y más conservadora de crecimiento.