Yucatán
Requerimos: informarnos, actuar y proponer para evitar la debacle ambiental

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Se debe hacer un esfuerzo por enfatizar la información verídica sobre los peligros del cambio climático, mediante el análisis, la reflexión y la interiorización de los contenidos en los que integrantes de la comunidad científica alertan y señalan los graves riesgos a los que ya nos estamos enfrentando

Rodrigo Mendoza Martínez

El destino nos alcanzó, lo que eran prospecciones que se realizaban desde los ámbitos de la investigación científica en el sentido de que la desatención, el desinterés o la ignorancia sobre la modificación y el uso irracional de prácticamente todos los ecosistemas del planeta se traducirían en fenómenos o situaciones donde los más perjudicados serían los habitantes de a pie o con mayores niveles de precariedad y vulnerabilidad del planeta, son hoy una realidad.

En nos últimos años, con mayor frecuencia nos hemos percatado o hemos sido impactados de manera directa por los efectos del cambio climático. Como lo describe Reporte Índigo, se trata de “fenómenos extremos como tormentas y olas de calor (cada vez) más frecuentes, por lo que los investigadores prevén un aumento significativo de las condiciones meteorológicas en los próximos 20 o 30 años. El ciclo del agua se verá alterado y las precipitaciones caerán de manera distinta a como lo hacen actualmente […] todas las regiones de la tierra están viéndose afectadas por el cambio climático. Unas por el aumento de las temperaturas, otras por los cambios en los regímenes de precipitación, otras por la frecuencia de las sequías o incendios”.

Si bien es cierto que cada vez contamos con más información, no únicamente sobre las distintas problemáticas ambientales existentes sino sobre las medidas que como personas, familias y comunidades podemos adoptar para revertir este evidente proceso de degradación ambiental, también se mantienen vigentes y amplían su presencia los mensajes contrarios, como:

  • El alud de contenidos que se difunden, tanto a través de los medios convencionales de comunicación como en los emergentes de carácter virtual, alentando el consumo compulsivo de bienes y servicios cuya vida útil es cada día menor. Con lo que la generación de residuos de toda índole (orgánicos, inorgánicos, industriales y peligrosos) se multiplica día con día, impactando en la contaminación de cuerpos de los ámbitos urbanos, rurales, cuerpos de agua tanto superficiales como subterráneos, o bien, en los confines de cualquier ecosistema del planeta.
  • La presencia de gobernantes que se desentienden o no comprenden la magnitud de la hecatombe ambiental ya presente, sin atender los compromisos internacionales asumidos a escala internacional durante el año de 2015 en “La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, donde, según el portal de las Naciones Unidas, se precisa que: “los ODS incluyen, entre otros puntos, erradicar el hambre y lograr la seguridad alimentaria; garantizar una vida sana y una educación de calidad; lograr la igualdad de género; asegurar el acceso al agua y la energía; promover el crecimiento económico sostenido; adoptar medidas urgentes contra el cambio climático; promover la paz y facilitar el acceso a la justicia”.

Es por ello que se debe hacer un esfuerzo por enfatizar la información verídica sobre los peligros del cambio climático, mediante el análisis, la reflexión y la interiorización de los contenidos en los que integrantes de la comunidad científica alertan y señalan los graves riesgos a los que ya nos estamos enfrentando. Y no basta con tener la información a nivel teórico, se trata de que convirtamos estos ejercicios en la multiplicación de procesos comunitarios en los que se exija a las autoridades de los tres niveles de gobierno el replanteamiento de sus decisiones y la reorientación de sus estrategias de desarrollo tanto económico como urbano.

Es sólo tomando medidas prácticas como será posible frenar este demencial e irracional avance los procesos de degradación ambiental y el consiguiente impacto en prácticamente todos los estratos sociales. Lo que implica que emplacemos y les exijamos a quienes fungirán como nuestros representantes populares en el Congreso de la Unión, mismo que se renovará este mes de septiembre, tomar medidas puntuales, como:

  • Proponer y alentar la conformación de un bloque de legisladoras y legisladores que se acuerpen con la perspectiva de atacar de frente las causas estructurales que están propiciando la debacle ambiental que ya nos está tocando vivir.
  • La asignación etiquetada de recursos para establecer mecanismos que logren que todos los medios públicos de comunicación se aboquen a la tarea de difundir la problemática ambiental predominante en las diversas regiones del país, así como las acciones cotidianas que podemos llevar a cabo para que desde el contexto individual, familiar, comunitario o sectorial seamos corresponsables de lo que se puede y se debe de hacer. Además de cualquier otro tipo de programas que abonen a la profundización de la cultura por y para la sustentabilidad.
  • Aunado a lo anterior, sería de vital importancia el se difundan todos y cada uno de los mecanismos mediante los cuales la ciudadanía se pueda convertir en la principal fuerza definitoria de los macroproyectos de origen tanto gubernamental como privado, mismos que tienen como sellos distintivos la obtención de exorbitantes utilidades económicas, o bien, la rentabilidad de carácter político-ideológica para sus promotores.
  • Lo que en esencia se requiere es que realmente se consulte a la ciudadanía, sin dobles discursos, simulaciones o falsos compromisos con la real democracia participativa. Para lo cual se deberán realizar los ajustes necesarios de carácter constitucional, con el fin de considerar las particularidades tanto regionales como locales y culturales que forman parte de la realidad nacional.

El escenario que nos está tocando vivir exige respuestas claras, comprometidas y con visión de futuro, que fomenten el replanteamiento de nuestras prioridades como sociedad y abandonen la predominante visión antropocéntrica que tanto perjuicio ha causado a los diversos ecosistemas del planeta.

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