Sonora
Leer autores locales en medio de la pandemia

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El dejar de leer autores locales debilita las conexiones que los lectores de una región o comunidad pueden hacer entre su cultura o tradición literaria y la universal

Hermes D. Ceniceros
 

Al no ser la lectura una actividad esencial en el marco de la epidemia del coronavirus, por lo menos según el criterio del gobierno federal, las librerías del país tuvieron que cerrar sus puertas. Las cadenas de librerías más grandes pudieron dirigir sus ventas a sus portales digitales y adaptarse al contexto de la pandemia, pero lo hicieron con el inventario de la industria editorial nacional, sin contemplar la producción literaria regional de las diferentes entidades del país.

Como en todo, la desigualdad también se incrementó en el mundo los lectores en esta pandemia. Porque si de por sí es difícil que una editorial independiente con autores locales llegue a los estantes de las grandes cadenas, así como también acceder a la promoción necesaria para estar en la mira de los potenciales lectores, ahora con las librerías locales o de viejo cerradas, sin que se puedan hacer presentaciones de libros en los espacios culturales públicos, bibliotecas y librerías, prácticamente se vuelve imposible promover a los escritores de una localidad.

El intertexto lector y las conexiones entre la cultura local y la global

En este punto quizá se me pueda argumentar que, si en medio de la pandemia el acceso a los libros de escritoras y escritores locales se complica, se tiene mucha literatura universal accesible por Internet. Y en eso tendrían toda la razón, pero la lectura es más que un acto placentero o de entretenimiento, es también una forma de crear vínculos entre diferentes creencias, formas de concebir el mundo, así como la cultura de pueblos, sociedades e incluso comunidades.

Cuando leemos estamos desarrollando nuestro “intertexto lector”, que va más allá del bagaje cultural: es la capacidad de crear conexiones entre lo que hemos leído, el libro que leemos y los textos que éste carga, tanto por formar parte de una tradición literaria como por las referencias que maneja.

En la tradición pedagógica de nuestro idioma, el Dr. Antonio Mendoza Fillola, de la Universidad de Barcelona, es quien más ha estudiado los alcances del intertexto lector y en sus trabajos académicos resalta la importancia de que en el proceso de adquisición de lecturas se vaya creando un tejido textual donde se entrelacen los saberes que aporta cada lector. Entre estos saberes se debe contemplar también los conocimientos de la cultura local para crear conexiones intertextuales con una tradición literaria nacional, regional o incluso global. Es decir, es gracias a los lectores de El Quijote que la imagen del caballero desgarbado combatiendo molinos de viento se convirtió en símbolo de los delirios humanos, pero también de una serie de valores que son parte de una tradición literaria universal.

Tomando en cuenta la importancia de nuestras lecturas y de ir conformando un intertexto lector, es fácil reconocer cómo el dejar de leer autores locales debilita las conexiones que los lectores de una región o comunidad pueden hacer entre su cultura o tradición literaria y la universal. Esto trae como consecuencia el fortalecimiento de una homologación global de la tradición literaria o canon y, por lo mismo, provoca que se pierda el reconocimiento de la diversidad cultural y literaria, así como de la valoración de las identidades locales y su producción literaria.

El Reto Lector Sonorense y su adaptación a la nueva normalidad

En el 2019, en Sonora iniciamos un proyecto de fomento a la lectura y promoción de autores sonorenses al que llamamos el “Reto Lector Sonorense”. Este tiene como propósito promover durante un mes en Facebook, Twitter e Instagram un título de un escritor o escritora sonorense. Mensualmente también se organizaba un conversatorio con el autor o la autora del mes para que sus potenciales lectores tomaran como pretexto su libro para compartir ideas y gustos, pero sobre todo lecturas.

En el 2019 el proyecto del “Reto Lector Sonorense” participó en la convocatoria para el Estímulo Fiscal para la Cultura y las Artes de Sonora (EFICAS) y fue beneficiado para poder financiarse en la edición 2020 a través de un esquema en donde una empresa aporta el dinero a cambio de un descuento del 100 porciento del monto aportado en el pago del dos porciento sobre la nómina. La iniciativa para este estímulo fiscal fue realizada por la diputada María Dolores Del Río, de Movimiento Ciudadano en Sonora, y tuvo su origen en un ejercicio de participación ciudadana con la comunidad cultural de Hermosillo.

Gracias a este estímulo, el proyecto del “Reto Lector Sonorense” ha podido innovar en medio de la pandemia en la forma de promover a las escritoras y escritores locales a través de las redes sociales en medio de la contingencia sanitaria por el coronavirus. Sin embargo, en muy poco tiempo el proyecto se topó con la dificultad de que los títulos de escritores y escritoras locales no cuentan con distribución a través del comercio en línea. Y es ante este contexto que nace un nuevo propósito: el de convertirse también en una plataforma para la distribución y el comercio en línea de los libros de autores locales que no están en los inventarios de las franquicias de librerías nacionales.

Desde marzo el “Reto Lector Sonorense” ha organizado seis conversatorios con autores locales, llegando a tener un promedio de alcance mayor a mil personas, con promedio de 20 espectadores por cada transmisión. Esta actividad ha permitido que en Hermosillo una comunidad esté compartiendo lecturas a de autores locales y que su intertexto lector se nutra tanto con textos de escritores de otras partes del país y del mundo, como con aquellos de autores que viven en la misma región.

Al final, este esfuerzo no es una solución permanente a todo lo que ha afectado la pandemia del coronavirus al sector cultural, pero sí es un ejemplo de cómo el fomento a la lectura puede adaptarse a la nueva normalidad y encontrar áreas de oportunidad para hacer conexiones que permitan a la producción literaria local fortalecer lazos a través del intertexto lector con la cultura global que cada vez se digitaliza más.

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