Los migrantes mexicanos como factor en la recuperación económica y desarrollo regional

La situación actual obliga a la reflexión para la búsqueda de alternativas que permitan un cambio profundo en el modelo económico imperante, en la gestión de los recursos naturales y en la visión con la que se pretende llevar bienestar social a la población

 
Pilar Lozano Mac Donald
Secretaria General de Acuerdos de MovimientoCiudadano.
Presidenta de la Comisión del Mexicano Migrante
 
 

El mundo muestra una serie de transformaciones que exigen que los Estados, las naciones y los ciudadanos tomen cartas sobre los distintos asuntos y asuman nuevas respuestas. Sin duda, el panorama mundial presenta una serie de trances en diversos ámbitos: la salud, por la presencia de la pandemia; la inestabilidad geopolítica, por la invasión rusa a Ucrania; la crisis climática, por los efectos actuales del calentamiento del planeta derivados de la explotación irracional de los recursos naturales; la problemática energética, por la necesidad de implementar ya energías limpias; la crisis económica a escala global derivada de las medidas adoptadas para combatir el Covid-19, que muestra profundas desigualdades al interior de las naciones; la amenaza de crisis humanitaria, por la movilidad de millones de personas, y una agitada situación política internacional y local que demandan la cooperación internacional para enfrentar los desafíos actuales.

La situación actual obliga a la reflexión para la búsqueda de alternativas que permitan un cambio profundo en el modelo económico imperante, en la gestión de los recursos naturales y en la visión con la que se pretende llevar bienestar social a la población.

Resulta, además, necesario revisar cómo en diversas regiones del mundo la democracia enfrenta verdaderos retos por el ascenso de movimientos y líderes de corte populista, tanto de extrema derecha como de izquierda, frente a las tentaciones de regresiones autoritarias que exigen de los Estados soluciones claras a este tipo de desafíos.

Con el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, la izquierda gobernará poco más del 85 por ciento de la población en Latinoamérica, es decir, 13 de las 35 naciones que la integran. En otras palabras, la izquierda gobernará a 570 de los casi 665 millones de habitantes de la región.

La compleja realidad global demanda también un cambio en el enfoque con el que se atienden las secuelas económicas de la pandemia, pues la profunda crisis económica heredada obliga a encontrar alternativas que mejoren las condiciones de vida de la población y, con ello, poner freno al aumento en la movilidad de las personas que buscan nuevas oportunidades para sí mismas y sus familias.

A estas alturas podemos afirmar que la pandemia alteró radicalmente la movilidad en todo el mundo. Durante el primer año de la pandemia, a nivel mundial se habían impuesto 108 mil restricciones de viajes internacionales relacionadas con el Covid-19; tan sólo el número de pasajeros de aviones disminuyó 60 por ciento en 2020, es decir, 1,800 millones, en relación con los 4,500 millones de 2019.

Con el agravamiento de la situación económica de todos los países se ampliaron las brechas de desigualdad e inestabilidad económica y se generaron importantes movimientos migratorios y desplazamientos, tanto internos como transfronterizos, de millones de personas. Igualmente aumentó la escala de la migración internacional con las reservas provocadas por la pandemia, pero una vez levantadas las restricciones a la movilidad -derivadas de las vacunas y la disminución de contagios- los flujos migratorios irán en aumento, aun cuando la migración no es uniforme, ya que responde a factores económicos, geográficos y demográficos, siempre obedeciendo a los nuevos patrones y a los corredores migratorios que van de países en desarrollo rumbo a economías fuertes.

Por tanto, mientras las naciones no logren superar esta compleja situación económica que ha profundizado las desigualdades y diferenciado aún más la brecha en los ingresos, seguirá incrementándose el número de personas migrantes en el mundo.

En este orden de ideas, los pasados lunes 24 y martes 25 de octubre, Movimiento Ciudadano realizó una reflexión colectiva con la Alianza Progresista, la Fundación Pablo Iglesias, la Fundación Friedrich Ebert Stiftung y la Fundación Lázaro Cárdenas, en el Foro Internacional “El futuro es socialdemócrata”, con el objetivo de revisar desde la perspectiva socialdemócrata los retos y desafíos que enfrentan las naciones y las sociedades en un ambiente de deterioro de la democracia y de la economía, que pone en serio riesgo la seguridad humana por la incapacidad de frenar la inseguridad, el quebranto del medio ambiente y la pérdida de confianza de la ciudadanía en sus gobiernos y en sus gobernantes.

Afortunadamente, fue un extraordinario ejercicio de reflexión que permitió conocer las experiencias y los avances de la socialdemocracia en otros países, así como las complejidades que han enfrentado los países afines a este modelo en el desarrollo de un Estado de bienestar, con las aportaciones de legisladores y especialistas de Alemania, Brasil, España, Noruega, Chile, Colombia, Costa Rica, Uruguay y México.

Ha sido aleccionador escuchar a especialistas y políticos de corte socialdemócrata en un foro que llama la atención porque forma parte de una serie de análisis en el marco de la denominada Evolución Mexicana, que Movimiento Ciudadano viene realizando desde hace varios meses en favor de la construcción de un nuevo proyecto de país. Se trata de un proyecto de futuro que defienda la seguridad y certidumbre jurídica, el cuidado del medio ambiente y los derechos humanos, que lleve bienestar para todas y todos.

Vale la pena subrayar que el ascenso de la izquierda en algunos países de Latinoamérica no necesariamente ha venido acompañado de avances democráticos, pues existen casos donde se ha cuestionado la legitimidad y legalidad de ciertas decisiones o el actuar de sus gobernantes: como en la Nicaragua de Daniel Ortega; la permanencia en el poder de Nicolás Maduro en Venezuela; la situación en la Cuba de Miguel Díaz-Canel; la formas de gobernar en la Argentina de Alberto Fernández (de la mano de su esposa Cristina Fernández); el criticado Pedro Castillo en Perú, o el retroceso que vive nuestro país con las decisiones del presidente y sus aliados en el Congreso de la Unión.

En particular, en el caso de nuestro país, atinadamente se expresó en el foro: “En México el gobierno de ‘izquierda’ está gobernando con el mazo de la derecha, porque su visión de gobierno está anclada al pasado, porque se aferra a decisiones que no corresponden a la construcción de un Estado de bienestar”.

Lamentablemente nuestro país atraviesa por una difícil etapa en la que la Constitución, las leyes y las instituciones democráticas en general se encuentran en riesgo a causa del desdén que el presidente tiene hacia ellas. Como señaló Dante Delgado, dirigente nacional de Movimiento Ciudadano: “Vivimos la restauración del presidencialismo, la eliminación de los contrapesos legislativos, una batalla frontal con el Poder Judicial y un afán por debilitar el federalismo. Los programas sociales del gobierno están diseñados para fortalecer un viejo sistema clientelar, pero en nada contribuyen a cambiar la realidad de las personas”.

Por ello la urgencia de trabajar en la construcción de un proyecto de futuro que respete la dignidad de las personas, en un espacio en el que las mujeres vivan sin miedo, donde se cuide el medio ambiente y se recupere la paz y la seguridad para todos; pero también uno donde el respeto por la ley sea observado por las autoridades en todos los niveles de gobierno, los recursos públicos sean manejados con transparencia, los órganos autónomos mantengan su independencia, se fortalezca la división de poderes y, sobre todo, se respete el contenido de nuestra ley suprema: La Constitución.

La difícil situación de la economía mexicana ha reactivado los flujos migratorios, no sólo los de paso, sino también teniendo al país como origen. Tan sólo durante el primer trimestre de 2022 ingresaron a México nueve millones de personas nacionales y extranjeras, vía aérea, marítima y terrestre. De acuerdo con información del Instituto Nacional de Migración (INM), de enero a agosto del año en curso se registró un incremento de 76.1 por ciento en el ingreso regular a México, pero además en el primer trimestre el gobierno interceptó a 77,626 personas migrantes, lo cual representa un incremento anual de 89.3 por ciento respecto al mismo trimestre de 2021.

Sin embargo, también después de la pandemia se han retomado los flujos de mexicanos que migran hacia Estados Unidos, pero por primera vez la oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de los Estados Unidos detuvo a más venezolanos, cubanos y nicaragüenses que personas migrantes de El Salvador, Honduras y Guatemala. En el presente año las autoridades de inmigración estadounidense tuvieron 2.38 millones de encuentros con migrantes, que representan un incremento del 37 por ciento con respecto al 2021.

Lo que el mundo necesita es una alternativa política y de gobierno que permita mejorar las condiciones de vida de la población y que brinde oportunidades de desarrollo personal que eviten, por ejemplo, que se vean obligados a salir de su país en busca de oportunidades. La socialdemocracia puede ser esa alternativa.

Desde nuestra perspectiva son plausibles estos espacios de trabajo, como el Foro Internacional “El futuro es socialdemócrata”, para la construcción de un proyecto de nación donde se incluya a todas y todos, que sirva para que todas y todos puedan hacer escuchar su voz, que más que ganar elecciones trabaje en una visión para fortalecer las capacidades del Estado y se oriente a la construcción de un sistema electoral fuerte, confiable y funcional.

Estamos a tiempo para construir una alternativa que ponga al frente a los ciudadanos. Este esfuerzo tendrá como resultado que todas las fuerzas de la sociedad estén del mismo lado, trabajando, dialogando y construyendo un proyecto colectivo para el bien de México.