ENTREVISTA
El universo pictórico de Ilan Dana: una búsqueda permanente

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“Me interesa que mi trabajo cause un efecto de comprensión, reconocimiento y resonancia personal olvidada”


“Me parece importante que en cada pieza habite drásticamente el artista: cada obra tiene que ser, de una u otra forma, su autorretrato”

Adriana Sánchez

UN CAMINO HACIA EL ARTE DISRUPTIVO

En mi juventud me encantaba ver a dibujantes y a los pocos artistas “extraños”, por llamarlos de algún modo, con los que llegué a encontrarme. Nunca me gustó particularmente que me llevaran a ver obras clásicas, paisajes o murales.Lo que me cautivaba era el arte fino con tintes de grafiti, arte rebelde, arte infantil, arte urbano contemporáneo… Dibujaba y pintaba, pero nunca abordé la búsqueda del realismo. Muchas personas laicas en el tema artístico aplauden sólo esa rama del arte, y por lo tanto catalogaban mis creaciones como “cosas extrañas”.

Sin embargo, con los años han cambiado mis percepciones y ahora hay mucho realismo que me gusta: he logrado definir cuál era el elemento que me atraía dentro del arte rebelde, que en realidad no se encuentra en todo el arte rebelde y sí aparece en algunos casos en el arte clásico. Tengo claro que lo que una pieza de arte puede aportar realmente es su infinidad de universo personal; lo único original que existe a raíz de que hayas llegado al planeta, eres tú, pero afortunadamente tú eres un universo de complejidades y una gama inmensa de posibles originalidades.

Me parece importante que en cada pieza habite drásticamente el artista: cada obra tiene que ser, de una u otra forma, su autorretrato. Personalmente, mi obra ha migrado a un lenguaje semiabstracto más personal, no utilizo tantos elementos mundanos para existir a través de mi trabajo, pero podría y sería una obra con mucho valor si estuviera desbordada de la personalidad del artista.

En mi caso, sin duda tuve que pasar un camino de exploración técnica para encontrar mi sello. Me desarrollé más con la práctica y la búsqueda en mi espacio de trabajo, pero simultáneamente hubo una lucha personal e intelectual para definir qué es el arte en la que también influyó mi alfabeto iconográfico. Fueron dos búsquedas simultáneas: una material y una conceptual que continúan.

Mi obra se podría definir como la búsqueda y documentación de mi crudeza y espontaneidad en relación a los patrones humanos más básicos. Me interesa que mi trabajo cause un efecto de comprensión, reconocimiento y resonancia personal olvidada. Al existir tal cantidad de personas en el mundo tan perdidas y olvidadas de sí, me parece importante fomentar una experiencia que las vuelva a conectar consigo mismas.

La industria: un falso escaparate del arte
La industria está muy confundida y no ha cumplido con la responsabilidad de lo que debe entregar al mundo: el arte debería estar ofreciéndole a la humanidad en conjunto una puerta de comprensión hacia cosas más intangibles y personales, un descanso de parámetros densos que el mundo materialista pone sobre el ser humano, y la industria, alejándose del hombre común y acercándose sólo a una élite, provoca que no esté realmente al alcance de toda una comunidad. Los textos curaturiales cada vez son más esotéricos, creados con un lenguaje menos comprensible para el espectador; los espacios de arte cada vez son más inaccesibles, incluso la actitud ante el mundo es <<no se acerquen>>, <<no pregunten>>, <<están mal si no entienden la obra en su primera propuesta>>.

Todo eso provoca que la industria se aleje de su responsabilidad. Lo que está pidiendo es algo falso, se está enfocando en quién puede ser más comercial ante el público al que puede venderle “rareza”. No quiero decir que si me acerco a grandes museos, galerías, estudios o ferias no haya muchísimos artistas luchando por la responsabilidad básica del arte y que no voy a encontrar valor. Por supuesto, existe una gran cantidad de propuestas de creadores honestos, a quienes aprecio dentro de mi género de actividad, que comparten conmigo esta responsabilidad y luchan por ella. Lo que me molesta son los elementos que la pudren y hacen que se aleje de su función vital.

En este sentido, la complejidad de la obra no tiene nada que ver con la intención de oscurecerla que parece tener la industria. No está mal explorar un área difícil de entender y tratar de aportar en esa dirección, algunas de las mentes más grandes de la humanidad han sido bastante difíciles de entender para el hombre común, pero esto no tiene por qué implicar una actitud de alejamiento con la sociedad, la intención siempre debe ser aportar a la humanidad.

BioIlan

 

La educación como aliado del arte y antídoto contra la corrupción
Hay muchos elementos que lastiman el ámbito artístico y tendrían que corregirse por medio del sector educativo. Desde la actitud de algunos galeristas, la orientación comercial de la obra y, por supuesto, la difusión cultural. Un ejemplo es el fenómeno que hemos visto con Anish Kapoor, Yayoi Kusama o Andy Warhol, aunque son referentes cuya obra admiro personalmente, en realidad la asistencia masiva a sus exposiciones tuvo mucho que ver con una cuestión de mercadotecnia de medios y de modas, ya que hay otros grandes artistas en México cuyas exposiciones permanecen vacías. Tenemos el récord en mayor cantidad de museos y una de las peores asistencias. Otra consecuencia de la difusión cultural deficiente es que el enfoque permanezca en las dos o tres cabezas de cada industria, sin importar si se trata de gastronomía, cine, escritura o pintura, y como la estructura no permite a muchos otros creadores de increíble valor llegar al punto más alto de su carrera en México, acabamos perdiéndolos con otros países.

Además, existe el problema del presupuesto, aunque decían que había, no era cierto; cuando he llevado relación con espacios de gobierno me ha quedado claro que en realidad no había presupuesto. Esto es producto de la corrupción. Incluso si en este momento el gobierno aprobara una iniciativa para darle más presupuesto al arte, yo no me iría a dormir tranquilo pensando que van a cambiar las cosas. El gobierno no quiere combatir la corrupción, el gobierno es la corrupción; los artistas por su propia necesidad combaten la corrupción a diario, es difícil encontrar una pieza que no tenga alguna capa política, en toda la historia de la humanidad ha sido el arte el que ha buscado combatir todas las oscuridades gubernamentales.
Mi postura política en general es pesimista, era pesimista antes del nuevo gobierno y lo sigue siendo. Prefiero que no haya presupuesto porque entonces tampoco hay oportunidad de corromperlo; el arte no tiene que depender necesariamente del gobierno para crecer, y si el Estado va a utilizar nuestro nombre para justificar actos corruptos como bandera para un mayor presupuesto, prefiero que no lo haya. En este caso elegiría que se deslindara aunque fuera irresponsable, porque en realidad es lo que acaba sucediendo. Sería genial que hubiera iniciativas honestas y transparentes para apoyar artistas de todos los ámbitos culturales, pero veo muy lejano que esto ocurra en nuestro país.

En cambio, creo que hay que invertir mucho más en la reeducación del pueblo mexicano. Hay una gran cantidad de personas que perciben el arte como un artículo decorativo, lo cual está muy lejos de su motivo de existir, me parece que habría que implementar medidas para que el público se sienta más cómodo y dispuesto al abordar obras de arte. En el caso de mi obra, leer el texto curaturial no es absolutamente necesario para percibirla, como sucede con algunos otros artistas que pueden resultar más abstractos en pensamiento conceptual; mi trabajo no está tan alejado del hombre común, sin embargo, la falta de educación en nuestro país lastima nuestra posibilidad de percibir el arte en general. Hay que luchar para corregir esta problemática, hay que hacer textos más compresibles, proyectos al alcance de muchas personas. Y esto no sucede solo en México, es cierto que nuestro país va más atrasado que otros, pero en general, el arte en el mundo está alejado de la conciencia, el alcance y la interacción diaria del público.

La función del arte: búsqueda y descubrimiento
Creo que una obra de arte es una manifestación del procedimiento humano en su búsqueda existencial. En esta definición entran muchas manifestaciones que pueden ser artísticas, sin embargo, el valor de una pieza tiene que ver tanto con su proceso como con el resultado del mismo.

La necesidad de descifrar qué estamos haciendo en este planeta ha sido constante en toda la historia de la humanidad, esta búsqueda necesita medios de acercamiento y el arte los puede proveer a través de muchas áreas: la matemática de patrones en la música; la expresión por medio de la actuación; la pictórica a través de los trazos, etcétera.

En todos sus siglos, la humanidad no ha logrado entender por completo la mente humana. La religión tiene algo que decir, la ciencia tiene algo que decir, la medicina holística también, y en este sentido creo que la función básica del arte no es sólo transmitir o expresar de una manera arrogante como si tuviera la verdad absoluta; sin duda la obra debe ser expresiva, pero en el proceso artístico, más que de expresar, se trata de explorar. Una función mucho más válida del arte es la de búsqueda y el descubrimiento, es en ese proceso donde tiene algo que aportarnos en la controversia de la composición humana, su mente y espiritualidad.

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