Estado de México, Tlalnepantla
La cultura de la protección civil como propuesta de ley: Entrevista con Alfonso Vidales

Alfonso Vidales ayudando a crear conciencia social en Tlalnepantla.
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¿Cómo han logrado que los ciudadanos de Tlalnepantla le abran las puertas a Movimiento Ciudadano?

Sobre todo a través de la dirección de la protección civil. Dentro del distrito hay mucha zona residencial y ahí nos han recibido muy bien con los cursos de protección civil. Después de que a todos se les movió el piso a raíz de los terremotos, el interés por formar brigadistas comunitarios ha ido aumentando. La idea es capacitar a un miembro de la comunidad para que él se haga responsable y si algo sucede en su colonia él sea el “primer respondiente” y la misma gente de la zona sepa a quién acudir.

También funciona para empoderar a los líderes, algo que antes se hacía dándoles material para distribuir, es decir, algo meramente económico o clientelar, pero no tenían un poder real. Nosotros les estamos dando la oportunidad de que sean un referente para poder salvarle la vida a otro ciudadano.

¿En qué consiste el proceso de formar brigadistas comunitarios?

Los instruimos para que sepan cómo atender una herida, una fractura, una quemadura; para que la gente sepa a quién recurrir en el tiempo que transcurre entre que pasa el accidente y llega la ambulancia, que es el tiempo más valioso. En Tlalnepantla ocurren muchos accidentes, por ejemplo con las personas que arreglan los cables de la luz, y en lugares como El Rosario hay, cuando menos, un homicidio al día, entonces si acaban de herir a alguien, la gente sabe que la ambulancia va a tardar por lo menos 40 minutos en llegar, de esta manera va a haber alguien capacitado que pueda intervenir directamente y salvar vidas. Eso nos ha ayudado mucho también para poder cohesionar a la comunidad. Ahí no hay colores ni partidos, todos necesitamos aprender.

edo01¿Cómo se conforman estas brigadas comunitarias?

Con este tema nos está ayudando el Dr. Héctor de la Cruz, él fue coordinador del voluntariado de Cruz Roja por más de 30 años a nivel nacional y se encarga de dar estas capacitaciones, por lo tanto tienen validez. Hacemos primero un perifoneo de la zona, acordamos con los brigadistas el día del curso, la mayoría son los domingos. Después hablamos con varios líderes de la comunidad para que nos ayuden con la convocatoria, se les dan folletos y se les dice que Movimiento Ciudadano los está invitando a un curso de protección civil, primeros auxilios y formación de brigadas comunitarias, porque ese es el objetivo, de nada sirve que lo aprendan si no están dispuestos a dar un paso al frente y tomar el rol de brigadista. En esos domingos nos llegan 20 o 30 personas, en el que mejor nos ha ido han llegado 50, y sí tenemos que llevar una lista de asistencia porque Héctor lleva el equipo necesario, que son por ejemplo los “bodies”, unos dummies que semejan el cuerpo humano y se usan para RCP. Las actividades son enseñarles a evacuar o replegarse, maniobra de desobstrucción de vías respiratorias, atender heridas superficiales, etc.

 

¿Cuándo comenzaron con estas brigadas?

Yo las inicié desde hace tres años, en 2015. Estaba buscando una forma de poder entrar a la comunidad y vi que la protección civil es un tema clave por la historia de nuestro municipio. Cuando explotaron las gaseras de San Juanico muchísimas personas murieron incineradas; esa ha sido la peor tragedia que ha sufrido Tlalnepantla en toda su historia y cada año parecía resurgir como una amenaza, en tiempos de calor la gente temía que volviera a ocurrir algo así. Eso afecta mucho a toda esa zona oriente que converge con la Gustavo A. Madero. Toda esa gente está más sensible a los temas de protección civil.

Por otro lado, para poder entrar a fraccionamientos y zonas residenciales de clase media en estos tiempos en los que ya no hay credibilidad en los políticos, este acercamiento nos ayudó a entrar en las escuelas, evaluando puntos de reunión en caso de sismo y teniendo contacto con profesores y padres de familia. Después comenzamos a dar todos los jueves una clase de dos horas en los quioscos de las plazas sobre diversos temas: incendios, heridas superficiales, etc. Con el tiempo la comunidad se fue acostumbrando a que ese día de la semana había una charla de protección civil y así surgió la idea de formar brigadistas. A los primeros los capacitamos durante 10 sesiones, se hizo una ceremonia de entrega de chalecos y ese grupo quedó en El Rosario, que es el lugar más conflictivo de la zona.

Lamentablemente este tema no se toma en serio hasta que ocurre una tragedia, como fue el sismo de septiembre pasado o eventos de violencia que han ocurrido en la colonia.

Aunque han ocasionado grandes tragedias en el país, los sismos no son eventos cotidianos, sin embargo, en el Estado de México la violencia ha aumentado cada vez más, ¿es en este sentido que conocimientos en protección civil pueden salvar vidas cada día?

Tengo testimonios de algunos de nuestros brigadistas que ya han logrado salvarle la vida a alguien, eso es lo que más enriquece y va permeando en la comunidad. Les enseñamos cómo atender una herida superficial, cómo aplicar presión directa, cómo elevar extremidades, varias maneras de prevenir que una persona se desangre antes de poner un torniquete, que es lo más riesgoso, y si vas a aplicarlo tienes que saber que eres el responsable si esa persona pierde un miembro. Cuando se pone un torniquete, por ejemplo, tienes que anotar en la piel la hora en la que lo estás poniendo porque prácticamente en una hora se puede gangrenar el área, pero hay técnicas de irrigación donde sueltas el torniquete dos minutos para que se irrigue nuevamente y vuelves a contraer, así se puede mantener, el problema es que si deja de irrigar, la extremidad se pone morada hasta que se colapsa y destruyes todo el sistema circulatorio. Es muy delicado y es lo que todo mundo cree que debe hacer porque lo ve en las películas, pero esa no es la realidad.

Además de conocer muy bien el municipio y sus necesidades, ¿qué te tocó ver para acercarte a los primeros auxilios y la protección civil?

Mi familia lleva más de 100 años viviendo en Tlalnepantla, así que conocemos muy bien el municipio. Pero además en casa siempre tuve esa cultura, uno de mis tíos estuvo en el terremoto de 1985 como brigadista y siempre fue referente de qué hacer ante una emergencia. Cuando yo tenía 11 años me fui con él unas vacaciones y jugando con una silla de playa me amputé un dedo de la mano; para mi sorpresa él sabía qué hacer, inmediatamente trajo una bolsa, puso mi dedo en agua (no en hielo) y así se lo llevaron. Fuimos con el médico del pueblo de Chiconcuac y le dijo a mi tío que él tenía que ayudarlo a coserme porque no se daba abasto. Ese fue un acercamiento muy impactante con alguien que me salvó el dedo y desde ahí fui muy sensible al acto del primer respondiente, porque si él se hubiera esperado a que alguien llegara, si hubiera puesto mi dedo en alcohol en vez de agua o lo que fuera, lo hubiera perdido. Esos momentos son vitales. Desde ahí me quedó claro que la cultura de prevención es muy importante.

Siempre fui brigadista, era algo que me llamaba mucho la atención y así me di cuenta de la necesidad de impartir estos conocimientos. Después del segundo sismo que ocurrió en septiembre pasado, la gente se sensibilizó más y eso nos dio la oportunidad de tener más éxito con los cursos.

Hablando de la poca cultura ante el sismo, en el Estado de México no hay nisiquiera alarmas sísmicas en muchos lugares, ¿cómo están apoyando en este sentido?

Ahora nuestro candidato que es diputado local, Beto Díaz, bajó un programa de alarmas vecinales y entonces no solamente hacemos el curso de protección civil, sino que entregamos una alarma con cuatro cámaras que permiten monitorear la zona. Desde entonces en cada colonia entregamos las alarmas junto con el programa. Además, las cámaras también han ayudado con el tema de la delincuencia y nos han servido para organizarnos; funcionan con dirección IP y con el simple acceso a internet la gente se puede meter a monitorearla. Ese kit que entregamos también permite que, en caso de algún intento de robo o situación sospechosa, se active la alarma vecinal remota por medio de un megáfono que se instala en la calle. Beto Díaz lleva aproximadamente seis meses con este programa, sobre todo en la zona oriente, pero ahí el problema es que se las roban porque el nivel delincuencial es brutal.

¿Están intentando hacer de esto una propuesta de ley?

Nosotros tenemos una Ley de Protección Ciudadana de la que deriva una de Protección Civil, pero el problema es que esta ley no es coercitiva, es decir, no obliga a las escuelas tener un dictamen de que su estructura respeta los niveles mínimos requeridos de protección para los alumnos. Necesitamos impulsar una ley que sea obligatoria para la generar una cultura de prevención.

Tenemos un niño de siete años, Marco, que ya está preparado para este tipo de incidentes y puede, por ejemplo, salvar la vida de un adulto de más de cien kilos que se esté asfixiando. Si conoce las maniobras correctas, un niño puede ser el primer respondiente antes de que llegue ayuda médica.

Es muy importante que nosotros propongamos elevar una Secretaría de Protección Civil porque todo depende de la Secretaría de Seguridad y muchas veces los agentes de seguridad no están preparados. Es muy delicado que en uno de los países con mayor actividad sísmica, de inundaciones y con la tasa de homicidios que tiene México, no tengamos elevada a nivel constitucional una ley que permita imponer un programa de protección civil. Hasta ahora todo este tema tiene que venir de una subsecretaría que proviene de Gobernación o de Salud en otros estados. Esta ley es la que vamos a abanderar, primero en Tlalnepantla, esperando que se pueda replicar en todo el estado.

Es importante que seamos promotores de participación ciudadana, pero no sólo en términos políticos sino en este sentido útil, el mejor ejemplo se dio en el temblor, la voluntad existe, pero falta capacitación.

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