Regresamos como sombras

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Guillermo Revilla

Guillermo Revilla

Recordar significa “pasar a tener en la mente algo del pasado”. Esas cosas que un día sostuvimos en nuestras manos, esas notas que un día escuchamos, esas personas que un día abrazamos, pasan a ser una imagen de nuestra memoria: una sombra (por más luminosa que sea) de lo que fue.

En la ruina de los náufragos, escrita por Francisco de León y Bruno Ruíz, quien también dirige, es una obra poblada por esas sombras: una historia llena de fantasmas. Más allá de la acepción terrorífica de la palabra, un fantasma es una visión quimérica, la imagen de un objeto que se queda en la fantasía. Así son los recuerdos: siempre inexactos, nunca idénticos a lo evocado. En este espectáculo, el recuerdo está vuelto palabra, movimiento, canto; por efecto del arte, los fantasmas se vuelven más poéticos, más bellos y universales: el teatro se convierte en el lugar donde el recuerdo de uno se convierte en el recuerdo de todos. 

Daniela Bustamante, Paola Castillo y Jorge Rojas, quienes conforman el elenco, nos cuentan historias de sus familias y de las familias del equipo creativo del espectáculo, al tiempo que las entretejen con la historia de México: momentos como la expropiación petrolera, el fin de la Revolución, el terremoto de 1985, y una y otra vez el movimiento estudiantil del 68, aparecen como el telón de fondo de los relatos familiares y hacen presente el fantasma del sueño de progreso que un día fue México.

Este desfile de sombras se da en un espacio, obra de la escenógrafa María María, repleto de pequeñas cosas que, como canta Joan Manuel Serrat, al ser encontradas en rincones, papeles o cajones, activan el recuerdo. Las paredes, pobladas de marcos vacíos, invitan al espectador a depositar ahí sus propias imágenes, a convocar a sus propios fantasmas. La iluminación tenue, el uso de velas y hasta el pequeño espacio en que se desarrolla la obra, contribuyen a crear una atmósfera de intimidad y nostalgia.

Se dice que para entender el presente, hay que mirar al pasado. En los relatos que nos cuentan los actores hay una búsqueda por reconstruirse, por comprenderse, por responderse quiénes son y cómo llegaron a ser lo que son. Al integrar a su búsqueda la historia de nuestro país, el ejercicio se vuelve colectivo: se trata también de buscar al fantasma de este país y preguntarle cómo era antes de ser “el país de los narcotraficantes y los regadores de plomo”, antes de quedar en ruinas.


Fotos: Cortesía En la ruina de los náufragos

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